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Elisabet Tasa, lectura política de la depresión

Especializada en estudios de género, la psiquiatra denuncia que el sistema de salud mental es productivista y heteropatriarcal: se premian síntomas como la ansiedad y el género pesa en los diagnósticos. La profesional pone en duda la aplicación de una mirada puramente biologicista de los procesos mentales y hace un llamamiento a no vivir deprisa, a espaciar los deseos para no caer en la trampa de la autopresión constante.

Llorar a la ventana de un avión el colapso por el estrés. No dormir bien en diez años.

La descripción la hace el cantante puertorriqueño Residente en su tema, René1, publicado unos días atrás y que ya ha golpeado miles de estómagos. El compositor de Calle 13 se desnuda y deja ver los trastornos de una vida bajo los focos. Pero no hace falta una rutina pop para convivir con la ansiedad o la depresión. Una de cada cinco personas sufrirá trastornos mentales en algún momento de su vida.

El dato lo da, de fuentes oficiales, Elisabet Tasa, médico residente en el servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario de Vic, psicóloga, con una especialización en estudios de género y psicoterapia integradora… Y experta en sesgo de género en la medicina.

Tasa denuncia que el sistema de salud mental es productivista y heteropatriarcal: se premian síntomas como la ansiedad y en muchos casos se diagnostica en clave de género.

La profesional rehuye la mirada puramente biologicista –modelo médico que da mucho peso al componente biológico a la hora de explicar los síntomas– de los procesos mentales y apuesta por promocionar más la salud mental: asumir el malestar y, mientras el sistema promociona la autosuperación y la competitividad, intentar no vivir a toda leche. Se deben espaciar los deseos para no caer en la autopresión –y la frustración– constante. Para dejar de tener, como René, la sensación de que por mucho que llenemos el tiempo, nos sentimos vacíos por dentro.

Proceso mental, salud mental, enfermedad mental. Me pierdo.

Son términos que se utilizan mucho hoy en día pero son muy diferentes. Proceso mental es todo aquel proceso propio de la mente: pensamiento, lenguaje o emoción. La enfermedad mental parte del modelo psiquiátrico clásico que cree que los procesos de la mente pueden enfermar. En el lado opuesto encontramos el paradigma de la salud mental, que es la promoción de hábitos y rutinas para una buena salud mental.

¿La psiquiatría se centra en el modelo biomédico o incorpora factores sociales?

Ha ido cambiando. Tiene poco que ver la psiquiatría clásica con la de ahora, y de hecho hay mucho debate sobre cómo entender la enfermedad mental. Pero el paradigma dominante sigue siendo el biomédico. Aunque se entiende que una enfermedad mental, muy prevalente hoy en día (una de cada cinco personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de la vida), se puede precipitar por factores sociales… Mi opinión es que hoy en día lo psicosocial es una comparsa de lo biomédico.

¿Qué consecuencias tiene esto? ¿Recetar demasiados medicamentos?

La sobremedicación es un fenómeno generalizado. Una consecuencia más de la preponderancia del modelo biomédico. El sistema está diseñado de manera que lo que resulta más eficiente en términos prácticos y económicos, lo que es más accesible a la mayoría de ciudadanos, es la solución farmacológica. Hay un tema más de fondo. Estamos en un momento social, político, económico y cultural donde hay ciertos malestares psíquicos que la sociedad no tolera.

¿No tolera?

Tenemos que mirar cuáles son las características de nuestra sociedad, porque favorece la emergencia de determinadas sintomatologías, relacionadas con la precariedad, la soledad, la competitividad o el individualismo. Un ejemplo: el sistema psiquiátrico, hoy en día, funciona de una manera en que determinadas quejas sintomáticas son mejor acogidas que otras… y no es culpa de los profesionales, el problema es cómo está configurado el sistema.

¿Se atienden antes unas formas que otras de malestar?

Si tú entras a un servicio de urgencias general con un malestar psíquico y tienes que pasar por el triaje, un sistema basado en la detección de signos y síntomas de alarma, identificarán más rápido determinadas expresiones de este malestar, como por ejemplo, una conducta autolesiva. Aquí entran en juego temas de estigma; si tú vas a urgencias con síntomas psicóticos, el trato será diferente en un primer nivel a si dices que estás muy deprimido. Es frecuente decir que tienes ansiedad, en cambio la psicosis tiene mucho más estigma. Todo esto depende del momento histórico. La ansiedad es, posiblemente, el tipo de síntoma que más acepta el sistema.

¿Toleramos la ansiedad porque beneficia el sistema?

Esto es darwinismo puro. Aquello que es adaptativo o que el sistema premia o que filtra positivamente será más prevalente y termina implosionando. Un cierto grado de estrés y ansiedad ‘nos ayuda’. Con ciertos mensajes camuflados de pro salud mental como la autosuperación o el esfuerzo, el sistema premia ciertos síntomas. Estos residen en la configuración neurótica y obsesiva, de deseo circular que no se acaba de cumplir.

Es más fácil medicalizar que acabar con el sistema de trabajo o el patriarcado.

Las causas sistémicas, como el capitalismo o el heteropatriarcado, no son ajenas a nosotros. Muchas veces se habla en grandes términos como si fueran una nube encima nuestro, que nos está tiñendo de negro, pero la medicina forma parte del sistema al igual que el derecho o cualquier otra actividad humana. Los psiquiatras somos factor de mantenimiento del sistema. Sí que es cierto que a veces he escuchado que la alternativa a la tendencia biologicista sería derribar el sistema, pero es un poco simplista. Porque los sistemas políticos son factores mediadores de la expresividad del sufrimiento humano, pero el sufrimiento psíquico es universal. En otro sistema funcionaría de manera diferente, pero no la erradicaríamos. Si el objetivo es erradicarlo, estamos cayendo en una trampa positivista.

¿Y cómo abordar el debate con perspectiva de género?

Hay evidencia: la medicina se ha creado en un contexto de heteropatriarcado, así que tiene una perspectiva determinada y unas formas de hacer determinadas. Y no ha sido hasta hace poco que se ha hecho hincapié en esto. Antes se daba una visión apoyada en una supuesta objetividad y hace tiempo que se pone en duda esto y se habla de diferentes subjetividades. La perspectiva de género la deberían aplicar todos los profesionales de la salud. Este debe ser un cambio radical. De ir a la raíz. Tenemos que cambiar la forma de conceptualizar la enfermedad, el tratamiento, las pruebas. Debemos revisar algunos de los criterios diagnósticos. Estamos diagnosticando de una forma, utilizando una forma de entender la psicopatología, que no siempre es beneficiosa para las mujeres. Y puede ser directamente perjudicial. Hay definiciones de trastornos del DSM2 que son poco feministas y cuestionables.

¿Por ejemplo?

Si revisas los criterios del trastorno límite de la personalidad, en que la mayoría de personas diagnosticadas son mujeres, verás que muchos de estos se pueden entender como forma hiperbólica de características tradicionalmente femeninas dentro del heteropatriarcado. Muchas de las mujeres que sufren este trastorno han sufrido algún tipo de victimización por violencia machista. Son numerosos los casos. Esto lleva a algunas personas a cuestionar el diagnóstico y la forma de definirlo.

¿Hay una concepción diferente de ansiedad y depresión según el binomio de género?

La clave está en la lectura que se hace del malestar subjetivo, si se lee como un síntoma o como un efecto colateral. Hay cosas que se consideran normales en unos individuos según el género. La astenia, la sensación de estar cansado, se ha interpretado diferente en función del género. Una mujer que hace doble o triple jornada que se queja de astenia… Se puede caer en la tentación de normalizarla. ‘Cómo no va a estar cansada si trabaja fuera de casa y cuida de los hijos…’. En cambio en un hombre se sintomatiza más fácilmente, se normaliza menos, y esto lleva a hacer más pruebas.

¿La psiquiatría está cerca de cambiarlo?

Mientras no se acabe aboliendo el sistema de género presente, todo se interpretará bajo la lente del sistema. Sin tanta ambición, deberíamos cambiar la educación que reciben los profesionales. Hay psiquiatras que son más sensibles a esta realidad de género pero si me preguntas porqué es así, no lo tengo claro. Esto tiene mucho más que ver con cómo te han enseñado la propia medicina. La realidad es que a nivel de estudios a mí no se me ha dado formación específica de género en el currículo universitario. La perspectiva de género se imparte como un anexo. De rebote, tenemos que cambiar la educación que reciben los pacientes.

¿Psicoeducar?

Cada vez estamos más lejos de la medicina paternalista: terapeuta y paciente forman una alianza. El profesional es experto en su área y el paciente, en sí mismo. Entre todos construimos la idea de enfermedad y de curación.

Casi todo el mundo que conozco va a terapia.

Existe este sentimiento de vacío, de malestar emocional crónico, que muchas personas no saben muy bien cómo gestionar. No se sabe bien si corresponde a un incremento en los síntomas o a una mayor visibilización o peor capacidad de gestionar; puede ser un poco de todo. ¿Puede ser que a esta generación le falte serotonina? Como causa biológica primaria no cuadra. Pero en relación a la cultura, algunos autores de mitad del siglo XX hablaban mucho de cómo el deseo debía ser dosificado y debía alternarse con un compás de espera. Se está viendo un incremento del malestar porque si el deseo lo tienes que satisfacer ahora y ya, y no hay dosificación, sino picos de placer, de descarga de dopamina…

…Dosificar el deseo. ¿Y qué hacemos en colectivo?

Lo que también se ha hablado mucho es que la persona funciona mejor con una cierta constancia en el deseo colectivo, y eso tampoco se acaba de dar, porque hay relaciones superficiales y fugaces. Tenemos vinculaciones en un período corto y de forma muy marcada por los valores del neoliberalismo. Tenemos encuentros en forma de contrato, prácticamente. Y es difícil encontrar una intimidad, nos lo dicen mucho los pacientes

  • Agradecimientos al centro de psicología CAPIA por la cesión del espacio

  • 1Residente (2020). René. Miami: Sony Music Entertainment US Latin LLC.
  • 2Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders
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